Mostrando entradas con la etiqueta Fidel Castro. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Fidel Castro. Mostrar todas las entradas

jueves, 26 de enero de 2012

Chávez al revés y todo el mundo sabe que él y Fidel Castro son los reyes de la mentira


El lider comunista Fidel Castro, o lo que queda de él, escribió un artículo publicado hoy, que puede ser leído ya en Cuba Debate, una web propagandística del régimen castrista.

El título anticipa el contenido alabancioso del escrito: "La genialidad de Chávez" (LINK)

Comenta Castro el largo discurso -10 horas- de su pupilo en la Asamblea Nacional de Venezuela, el pasado viernes 13 de enero, donde -según se dice en la prensa- el Comandante Presidente venezolano pudo haber pronunciado un total aproximado de 60.000 palabras, algunas de ellas altisonantes.

Refiriéndose al "expropiar es robar" (TAL CUAL) de la precandidata presidencial María Corina Machado, que tanto disgustó a Chávez aquella noche en la que tuvo la perjudicial ocurrencia de dejar hablar a los diputados, Fidel indica:

"Llamó mi atención la dureza extrema con que el Presidente fue increpado con frases que pusieron a prueba su caballerosidad y sangre fría. Aquello constituía una incuestionable ofensa, aunque no fuese la intención de la parlamentaria. Sólo él fue capaz de responder con serenidad al insultante calificativo de "ladrón" que ella utilizó para juzgar la conducta del Presidente por las leyes y medidas adoptadas".

Más adelante, Castro transcribe -y hace suya- una afirmación de Chávez:
"En el escenario de Venezuela se libra hoy un gran combate, los enemigos internos y externos de la revolución prefieren el caos, antes que el desarrollo justo, ordenado y pacífico del país".
Bueno, este es el mundo al revés. Chávez y Castro llegan a hacer una afirmación contraria a la verdad. Son ellos, uno después de oto, que han llevado a Cuba, primero, y a Venezuela, después, al desorden, la anarquía, el caos, la locura, sin importarles la felicidad ni el futuro de sus países, enfrentando a los ciudadanos, persiguiéndolos, fusilando a algunos de ellos (en Cuba) o asesinándolos.

Por el contrario, son sus opositores Henrique Capriles, María Corina Machado, Pablo Pérez, Diego Arria, Pablo Medina y Leopoldo López, entre muchos otros, quienes reclaman el desarrollo justo, ordenado y pacífico del país". Pero Chávez y Castro voltean la realidad, para que se adapte a sus pretensiones de seguir controlando los destinos de Venezuela.

María Corina Machado lo único que hizo fue señalar el delito, pero el delincuente se autocalificó él mismmito, sin la ayuda de nadie, como ladrón. Claro, él se la pasa llamando delincuentes, apátridas, hambreadores, corruptos, asesinos y muchas otras cosas a los demás, para que no lo autocalifiquen, pero cuando se somete al debate democrático, se irrita ante la posibilidad de que le tumben la máscara.

Sin embaro, nadie le cree. Todo el mundo sabe en Venezuela que sus discursos están llenos de embustes, que no está construyendo la cantidad de viviendas que dice, que el problema eléctrico no se resuelve, que por las calles de ciudades y pueblos de Venezuela caminan millones de desempleados, etcétera.

Por sus hechos y sus afirmaciones los conoceremos. Que nadie se engañe con tanta farsa.

(Lean a Ricardo Trotti en Informe 21: "El mundo de Chávez, al revés")
-

miércoles, 15 de junio de 2011

Amigo poderoso


  • Un fantasma sobre Cuba: que Chávez caiga, como le ocurrió al muro de Berlín

Por Yoani Sánchez

La repetición del desatino, en un ciclo absurdo que vuelve a sucederse una y otra vez, caracteriza al actual sistema cubano. Las mismas consignas regresan, aunque ya no generen la convicción de antaño y los tropiezos superados reaparecen para hacernos caer nuevamente. Es la reiteración infinita del error, de lo mal hecho, de los conceptos probadamente fallidos. Ad infinítum. Como si no hubiéramos aprendido de la realidad o como si la historia reciente no nos advirtiera -a gritos- del desacierto al elegir cierto camino o al implementar determinadas soluciones.

Tal es el caso de la porfiada manía de colgarnos siempre del brazo de un socio externo: poderoso y con recursos. Papel que una vez desempeñó la Unión Soviética, con su tubería directa de rublos, recursos e ideología, instalada desde el Kremlin hasta este lejano trópico. Ahora el nuevo mentor está más cerca. Tiene las manos llenas de petróleo, va vestido de rojo y ha incidido en el curso de nuestro país al menos en los últimos 10 años.

Entre los motivos que frenaron el avance del trabajo por cuenta propia, en su anterior resurgimiento, estuvo la llegada al poder de Hugo Chávez en Venezuela. Una vez instalado el teniente coronel en el palacio de Miraflores y con el sustento material que comenzó a enviar hacia esta isla, el gobernante Fidel Castro encontró un modo más centralizado y menos peligroso de aliviar las arcas nacionales. La iniciativa privada había aflorado a principios de los años noventa con la implementación de una legalidad que la permitía y la regulaba. Las calles de toda Cuba cambiaron rápidamente su apariencia, entre pequeñas cafeterías de toldos coloridos y ofertas de alimentos que ya ni recordábamos. Para quienes habíamos padecido las tremendas carencias del quinquenio anterior, el otorgamiento de licencias para ciertas labores nos resultó sumamente esperanzador. Eran tiempos en que trazábamos el futuro como una línea ascendente que despegaba a partir de ese momento, pero no habíamos contado con el factor externo, con la perenne sorpresa que nos trae el “afuera”.

Chávez no solo pasó a ser el más fuerte aliado político en la región, sino que apoyados en sus petrodólares los dirigentes cubanos dieron otra vuelta de tuerca al rigor ideológico. Los vimos renacer de sus cenizas, literalmente, volver a la carga con convocatorias multitudinarias en todas las provincias y con costosos actos de reafirmación revolucionaria. No en balde la llamada -y ya apenas mencionada- “batalla de ideas” logró su infraestructura material por la reventa del crudo venezolano que aún nos llega, a razón de 100.000 barriles diarios. Fue como un pinchazo de adrenalina al corazón de un paciente que estaba bajo el paro cardiaco de la insostenibilidad. Tampoco esta “colaboración entre hermanos” ha sido, vale la pena aclarar, una luna de miel siempre en alza. Ha tenido también sus recortes y sus compromisos no cumplidos. Muchos analistas coinciden incluso en que la nueva apertura al trabajo por cuenta propia en Cuba está dada en parte por la convicción de Raúl Castro de que Chávez no permanecerá mucho tiempo más en el poder. Pero mientras esté sentado en la silla presidencial le colgará -como peso casi muerto- una nación de 11 millones de habitantes y una sola ideología permitida.

Justo por estos días se han firmado en La Habana numerosos convenios bilaterales entre ambos países. Pasamos frente a la tele, vemos las camisas rojas mezcladas con otras de verde olivo y nos recorre un pequeño estremecimiento. Es el temor a que este nuevo soplo de recursos expanda la esfera estatal en detrimento de la privada. Difícil no cargar con esas aprensiones cuando la recién finalizada XI Comisión Intergubernamental Cuba-Venezuela ha dejado acuerdos por valor de 1.300 millones de dólares de intercambio para este 2011. Pero la preocupación no emerge solo de la parte de acá. Incontables voces de la tierra de Bolívar se han pronunciado en torno a la actual relación comercial y a sus desequilibrios. Aunque el Gobierno de La Habana lo explica como intercambio justo entre dos pueblos hermanos, ya es difícil tapar la verdadera inferioridad en que tal relación nos coloca. La prensa oficialista justifica el arribo de tan cuantiosos recursos porque Cuba retribuye con servicios médicos y asesoramiento en otras áreas. Sin embargo, es sabido por todos que el personal de salud enviado a la misión Barrio Adentro recibe salarios absolutamente subvalorados.

El riesgo de despertar un día y comprobar que ya Chávez no está, como una vez le ocurrió al muro de Berlín, flota como una sombra sobre esta nueva dependencia. Pero el temor inmediato parte de algo que ya vivimos, un déjà vu que por estos días nos alarma. Mientras el socio poderoso y externo nos sostenga, cuán poco podrán desarrollarse nuestras frágiles piernas de nación, cuánto más se retrasará la necesaria independencia.

EL PAÍS
.

miércoles, 15 de diciembre de 2010

Chávez, Fidel Castro y Evo lanzarán su disquera y un premio musical

  • La «Alianza Bolivariana» busca acabar con la hegemonía de las disqueras trasnacionales y la devaluación del mercado discográfico
CIUDAD DE MÉXICO, 15 de diciembre.- Hugo Chávez, Evo Morales y Fidel Castro tendrán ahora su propio sello discográfico.

De acuerdo con el diario Granma, «con la realización del Primer Encuentro de la Red de Productoras Discográficas de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA) se pondrá en marcha a partir de mañana jueves en La Habana un mecanismo de integración encaminado a potenciar la conservación y difusión de los valores musicales de la región"» informa el diario cubano.

«Al dar a conocer pormenores del cónclave, que se extenderá hasta el sábado 18, Ciro Benemelis, presidente fundador de Cubadisco, destacó la importancia de encontrar vías alternativas para enfrentar una realidad internacional caracterizada por la devaluación del mercado discográfico, la hegemonía de las transnacionales en los circuitos de distribución y los desafíos impuestos por las nuevas tecnologías de la información"» explica el cable.

De la inminente experiencia, adelanta que «concurrirán al encuentro, que se efectuará en la Casa del ALBA, en la calle Línea, representantes de sellos discográficos e instituciones culturales de Venezuela, Bolivia, Ecuador, Nicaragua, San Vicente y las Granadinas, Uruguay y Cuba. También aportarán sus experiencias y posibilidades la Casa de las Américas, el Colegio de Compositores Latinoamericanos, la Muestra Itinerante de Cine del Caribe, el Centro Canto de Todos y TeleSur».

«Al frente de los trabajos de coordinación de la red, la musicóloga Cary Diez, vicepresidenta de Cubadisco, cifró las mayores expectativas en el lanzamiento del Premio ALBA de discografía, la coproducción de fonogramas y la búsqueda de fórmulas comunes para la protección y promoción del patrimonio musical de nuestros pueblos», precisa.

EXCELSIOR