martes, 17 de julio de 2012
Hay desespero en Chávez y su clan
martes, 30 de agosto de 2011
Sí, pero no

Sin embargo, hay países que han aprendido del pasado. Por ejemplo, en la nueva etapa democrática de Chile la población y los dirigentes aprendieron de los graves errores y desviaciones antidemocráticas en tiempos de Allende y de Pinochet. Volvieron los partidos con la firme voluntad de no caer en las equivocaciones de ayer, y lograr acuerdos para alcanzar el desarrollo económico con democracia, libertad y justicia social. También Brasil y Uruguay parecen haber aprendido.
Las recientes elecciones del Perú dejaron para la segunda vuelta dos fórmulas presidenciales contaminadas de golpismo autoritario. Cualquiera de las dos alternativas (Ollanta Humala o Keiko Fujimori) significa una grave incógnita para la democracia y el desarrollo del Perú. La primera vuelta hizo imposible la continuación política de una década exitosa con gobiernos distintos pero democráticos. El fujimorismo, a pesar de significativos logros en el pasado, tiene merecidamente en la cárcel a su jefe autoritario, manchado de corrupción y abusos criminales. El militar Humala en un primer momento pretendía imitar al chavismo fracasado de Venezuela.
Las fórmulas políticas que coincidían con una continuidad en el modelo económico exitoso en una década con gobernantes distintos, tenían la mitad de los votos del país pero fueron derrotadas por ir divididas en tres candidatos. Ahora, además de lamentar, hay que preguntarse por qué la mayoría, a pesar de la bonanza, busca un cambio con Fujimori o Humala. No es porque son tontos; ni sólo por la división de los tres candidatos perdedores, con similar proyecto político. Aquí es donde decimos sí, pero no.
Sí: se requiere desarrollo económico con sostenido crecimiento del PIB, con fuerte inversión privada nacional e internacional y libre iniciativa empresarial, como ha tenido Perú. No hay futuro para ninguno de nuestros países sin desarrollo económico moderno, y es funesto que se recurra, como en Venezuela y otras naciones, a mitos que bloquean toda sensatez y a modelos estatistas cuyo fracaso está a la vista en todas las latitudes donde se ha intentado.
El resultado electoral expresa, en nuestra opinión, que no basta el desarrollo de una economía de mercado con una vigorosa presencia de la empresa privada nacional e internacional, aunque sea necesario.
Pero no: no basta esperar sentados el “derramamiento” de bienestar hacia los pobres, que vendrá por desbordamiento de ese crecimiento; es demasiado lento e insuficiente y no llega a muchas personas y regiones del país. La empresa privada y un Estado de calidad con políticas decididas y vigorosas para fortalecer los sectores y regiones más pobres. No meras ayudas de sobrevivencia que alivien su miseria, sino desatar y potenciar sus talentos y sus ocultas capacidades.
No hacemos esta lectura para dar lecciones al Perú, sino aprender para nuestro país. No volver a repetir los errores de un izquierdismo inviable y fracasado, ni de un liberalismo unidimensional y carente de visión integral e inclusiva. Los demócratas venezolanos debemos tener clara la siembra convincente de cultura de solidaridad y de inclusión, con iniciativa privada y pública apoyándose para generar riqueza y empleo. Al mismo tiempo es indispensable un Estado con autoridad e instituciones públicas democráticas con eficiencia y transparencia, y no cuevas de ladrones. Pero todavía no basta para que los pobres secularmente excluidos sientan de verdad que la Empresa y el Estado les benefician y les ofrecen oportunidades a su alcance. Hay que apostar a fondo con políticas públicas enfocadas en educación, salud, vivienda y empleo, que les favorezcan más que a otros sectores que ya se valen por sí mismos; se trata de ponerlos al mismo nivel de oportunidades.
En Venezuela los demócratas tenemos menos de un año para levantar esta bandera con persuasión y entusiasmar a las mayorías. Con la misma claridad, vigor y evidencia debemos mostrar que el modelo actual lleva al suicidio, a pesar de las abundantes limosnas petroleras.
viernes, 29 de octubre de 2010
Cazando al oso

Charito Rojas
“Cuando era niño me decían que cualquiera podía llegar a presidente de la Nación. Estoy comenzando a creerlo”. Clarence S. Darrow (1857–1938), abogado nacido en Illinois, directivo de la Unión Estadounidense por las Libertades Civiles.
El Comandante cree que le metió el dedo en el ojo a su odiado “Imperio”, expropiando la filial venezolana de la transnacional norteamericana Owens Illinois. En realidad, le fregó la vida a los 1.200 trabajadores directos, a los más de 3.000 indirectos, a los consumidores que muy pronto van a ver la falla de los envases vítreos en el mercado… y a Empresas Polar. Sí, Polar consume el 80% de los envases de vidrio que hace Owens Illinois: las mayonesas, las salsas y la cervecita Polar vienen en botellas que dicen OI.
Ladinamente se dio cuenta de la impopularidad de medidas que afectarán frontalmente a Polar, entonces decidió el camino de siempre, el de los villanos, el de los abusadores, el de los canallas: aprovecharse del poder para destruir todo el aparataje que sustenta la más grande empresa de alimentos del país. El gobierno tiene azotada a Empresas Polar a punta de inspecciones, multas, procedimientos administrativos, impuestos y acoso de funcionarios de todo orden. Le implosiona la paz laboral con grupúsculos de tarifados que toman los portones de empresas como EFE para que los trabajadores no puedan ingresar, paralizando así la producción y generando pérdidas a la empresa.
El éxito de Polar tiene que ser envidiado por esta partida de incapaces que ha destruido los buques insignia del progreso en Venezuela, verbigracia, Pdvsa, el Metro de Caracas, el Teresa Carreño, por mencionar sólo los más emblemáticos. Todo lo que tocan lo destruyen: la desolación y miseria que vemos en este país petrolero es injustificable, después de once años de gobierno omnímodo, absoluto y con los ingresos más fabulosos que haya tenido gobierno alguno. Todo lo han malgastado en una revolución encaminada a endiosar a un hombre construido del peor barro del país. No hay justificación para la desinversión en infraestructura, en servicios básicos, en la red hospitalaria, en los centros educacionales. Es una vergüenza que a estas alturas aleguen que no los dejan gobernar o peor aún que no tienen recursos. Unos desgraciados que fungen de gobernadores, alcaldes, diputados, aplauden y doblan el lomo ante órdenes que perjudican directamente a las personas que los eligieron. Qué pena dan esos diputados que aprueban leyes que despojan a los ciudadanos decentes para favorecer a una horda de mantenidos y sinvergüenzas que medran en las cercanías del poder. Qué infamia la de esos gobernadores que no defendieron las competencias de sus estados y permitieron que les quitasen los logros de la descentralización que proveían de recursos a las regiones. Malditos los soldados que vuelven sus armas contra su pueblo, decía Bolívar. Y eso es lo que sucede en este pobre país donde una corrupta y malvada clase gobernante esta exterminando todo lo que sirve y vale.
Cuando el Comandante, único dueño de este país según se puede ver, se levanta con ánimos de expropiar, no escoge huesos secos. No, a él le gusta el lomito. El Hato El Frío, El Charcote, la Agropecuaria Flora, la hacienda Santa Teresa o la Santa Clara, el Valle del Turbio, los fundos de Guárico. Las consecuencias están a la vista: campos yermos, desabastecimiento, importación y pudrición masiva de alimentos. No se estimula la producción agrícola nacional sino que se da trabajo a los agricultores y ganaderos de otros países que están felices porque Venezuela les está comprando a precio internacional su producción. Y el Comandante feliz, porque según él está arruinando a la oligarquía, los campesinos sacan siete topochos donde antes se extraían toneladas de caña de azúcar y además, logra el apoyo político de los países beneficiarios de su manía importadoras. Y por supuesto, también están felices los funcionarios de segundo y tercer orden que se llenan las alforjas en las negociaciones, que rapiñan los bienes expropiados, que viven de la desgracia del prójimo.
El año pasado el régimen expropió 131 empresas, sin contar con las expropiaciones o confiscaciones agrícolas. Este año, en menos de 10 meses, ha expropiado 200 empresas. Cercando el target. El target es Polar. Un paso muy importante lo dio expropiando a Agroisleña, un gigante de la venta y distribución de implementos, fertilizantes y equipos agropecuarios, que daba créditos a 18.000 pequeños empresarios del campo. Los empleados de Agroisleña han denunciado maltratos y despidos. Les dicen que son “guarimberos” y “contrarrevolucionarios” porque se resisten a que su empresa sea controlada por un gobierno que no ha sido siquiera capaz de mantenerles los bombillos encendidos a los venezolanos. Agroisleña era un importante suplidor de los cultivos que suministran materia prima a Empresas Polar. Ese fue un golpe noble, uno bien fuerte en la cadena de jabs que viene dándole el gobierno al oso para tumbarlo.
Ahora es Owens Illinois. La estupidez oficial se relame pensando en el gran punto que se anotaron en su lucha antiimperialista. Ni siquiera saben que la filial venezolana representa sólo el 5% de la producción de este gigante mundial que fabrica el 40% de los envases de vidrio usados en el plantea. Los fundamentos alegados para la expropiación sólo hablan de la estupidez intelectual y moral del régimen. Si estaban contaminando el ambiente, ¿dónde están las acciones del Ministerio del Ambiente contra ellos? ¿Dónde están las multas, las negociaciones, que deben existir en países civilizados? Ah, pero es que también los expropiaron porque tratan mal a los empleados y los están explotando. Entonces ni siquiera hablaron con esos empleados a los que supuestamente están defendiendo, porque ellos ya se manifestaron en contra de la expropiación, están negociando un contrato colectivo a ser firmado en noviembre y del cual ya tienen 85% de las cláusulas aprobadas. Además el gobierno no preguntó antes de expropiar el sueldo promedio de los trabajadores de planta de OI: Bs.F. 2.500, más bonos, más cesta ticket, más beneficios contractuales. Por eso los empleados de Owens están tan indignados: saben que el Comandante no los defiende a ellos sino que quiere jorobar a Polar.
El gobierno expropió a las cementeras transnacionales y no hay cemento en el país, estatizó a Sidor y no hay acero, expropia areneras y granzoneras y no hay asfalto, expropia fincas y no hay leche, carne, azúcar, arroz. Prepárense: Owens Illinois fabrica los envases de vidrio de estos productos Polar: Mazeite, Yukery, Pampero, La Torre del Oro, Campoamor, Colcafe, Gatorade, maltas y cervezas Polar, Regional.
Owens Illinois, con más de 50 años de operación en Venezuela, con personal totalmente venezolano, también suministra envases para compotas, aguas, otras marcas de refrescos, productos de belleza y ojo, para muchas medicinas que no pueden ser envasadas en plástico. Así que conociendo la manifiesta incapacidad de la administración chavista, auguramos que una gran cantidad de productos indispensables en nuestras vidas escasearán en corto plazo.
La revolución exterminadora ronda al oso y los venezolanos y sus líderes deben tomar acciones que frenen esta destrucción masiva del país. Hay que apelar al sentimiento patrio de los militares para que cumplan su obligación de hacer respetar la Constitución, al igual que los jueces, fiscales y administradores de la justicia. Dejen el uniforme, dejen los cargos, si no son capaces de proteger los derechos de los venezolanos que hoy se encuentran indefensos ante la rapiña de un régimen depredador que en muy poco tiempo, si le dejamos, no dejará piedra sobre piedra.
lunes, 26 de julio de 2010
El periodismo es aprendizaje

“Para ser periodista de verdad,
uno debe estar sumergido
en el liquido amniótico de la lengua".
"Las ruedas de prensa no se convocan
para dar una noticia
sino para defender intereses particulares".
"Toda la información de un diario
debe ser completa y unitaria"
"No digo que escriban en un solo español.
Escriban en el de su país, hasta de su comarca,
pero respetando el canon.”
Cuatro plagas del periodismo
iberoamericano, según Bastenier
Dos, el periodismo oficialista: no pelea con nadie nunca y publica todo lo que emiten los órganos oficiales.
Tres, la superpolitización: como hay poca gente para comprar periódicos y esa gente es de la más alta sociedad, se escribe para esa capa de lectores que vive cerca de la política, tiene contacto y se beneficia de ella y renuncia a interesar a las clases medias y bajas. Entonces, como servimos a muy poco público, seguiremos con muy poco público.
Cuatro, el desconocimiento absoluto del mundo exterior. Las secciones internacionales no tienen corresponsales. Corresponsal es alguien de la redacción, con los derechos oficiales, pagada mucho mejor, porque para algo se la envía. La prensa latinoamericana carece de espíritu y de interés sobre lo que pasa en el mundo, a excepción de Washington, el padre blanco.

