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martes, 12 de noviembre de 2013

Desgarrador artículo de Miguel Ángel Landa: 'Venezuela desapareció'


Lo confieso: no tengo idea en donde estoy ni para donde voy. Las que fueron mis referencias para ubicarme en Venezuela han desaparecido. Es como volar en la niebla sin radio y sin instrumentos. Nací y crecí en Caracas pero ya no soy caraqueño: no me encuentro a mi mismo en este lugar convertido hoy en relleno sanitario y manicomio, poblado por sujetos extraños, impredecibles, sin taxonomía.

A lo largo de mi vida recorrí casi todo el país, lo sentí, lo incorporé a mi ser, me hice parte de él. Hoy no lo reconozco, no lo encuentro. El extranjero soy yo. Ocho generaciones de antepasados venezolanos no me ayudan a sentirme en casa. Nos cambiaron la comida, los olores de nuestra tierra, los recuerdos, los sonidos, las costumbres sociales, los nombres de las cosas, los horarios, nuestras palabras, nuestras caras y expresiones, nuestros chistes, nuestra forma de vivir el amor, los negocios, la parranda, o la amistad. Forzosamente nuestro cerebro y nuestro metabolismo se fueron al carajo, ese ignoto lugar carente de coordenadas.

Hoy somos zombis, ajenos a todo, letras sin libros, biografías de nadie. Nos quedamos sin identidad y sin pertenencia. Una forma muy ocurrente de expatriarte: en lugar de botarte a ti del país, botaron al país y te dejaron a ti. Hoy Venezuela agoniza en algún exilio, pero no en un exilio geográfico. No, Venezuela se extingue aceleradamente en un exilio de antimateria, sin tiempo ni espacio. Cualquiera sea el intersticio cuántico en donde se desvanece Venezuela, no podremos llegar a él.

El país desapareció de la memoria de las cosas universales; no existen unidades o instrumentos capaces de medir su extraña ausencia. No hay un cadáver que sepultar, ni sombra, huella, o testamento que atestigüen una muerte. Todo se perdió en un críptico agujero negro. Más que una muerte esto ha sido una dislocación en el espacio-tiempo.

Pronto se dirá: “¿Venezuela? Venezuela nunca existió.” Se me ocurre que en ausencia de muerte formal procede ausencia de llanto. Aquí no habrá velorio. La cosa no merece ni un palito de ron. Los pocos dolientes potenciales que pudieran darse, se irán poco a poco al mismo no-lugar en donde el país se escurrió para desvanecerse para siempre.

Extraño final para un país: no pudimos ni siquiera ser un Titanic y hundirnos con algo de tragedia y romanticismo. La elegancia no fue precisamente una de nuestras características como pueblo. No tendremos el honor lúgubre de ser Pompeya. No se hablará de nosotros como de Nínive o de Troya. Nunca podrá algún Homero contar que tuvimos un Aquiles. No seremos lana para tejer leyendas. Nuestro final solo nos dejará vergüenza.

*Publicado en el sitio digital Vanguardia Popular.

lunes, 12 de marzo de 2012

"El Manzano Azúl" desde el 23 de marzo en los cines de Venezuela


Ya está rodando el trailer, porque ya viene. Pronto, desde el 23 de marzo, en cines de todo el país, "El Manzano Azul”, sexto largometraje del director venezolano Olegario Barrera, que constituye el regreso de Miguel Ángel Landa a la pantalla grande.

La película, rodada en los páramos de Mucuchíes, cuenta la historia de Diego, un niño de 11 años que se va de vacaciones a la finca de su abuelo Francisco, interpretado por el primer actor Miguelángel Landa. Allí vivirán tres meses llenos de aprendizaje, respeto y amor.

El filme resalta por mirar al venezolano desde una perspectiva diferente. Dejando a un lado la barriada, la violencia y la decadencia y mostrando un cara más serena y cariñosa de nuestra cultura.

“La gente de Mucuchíes fue muy servicial con nosotros. Incluso, trabajamos con muchos de ellos. Algunos fueron extras y otros actores . Sus actuaciones dieron ese toque de credibilidad que ningún actor podría dar”, dijo Olegario Barrera.

La historia sale de la visión personal del director Olegario Barrera sobre la vida y las relaciones humanas, y no deja de tener visos un tanto autobiográficos en las figuras del niño y el abuelo.

Barrera eligió además, para el rodaje, la majestuosa locación de los páramos andinos, específicamente el de Mucuchíes en el estado Mérida, marco ideal para el desarrollo de las aventuras y desventuras que viven los personajes en El Manzano Azul.

Nos emocionaremos, reiremos, concentraremos toda nuestra atención, ante las diversas situaciones que unen al Abuelo Francisco y al niño Diego, los dos personajes esenciales de la trama de El Manzano.

El guión y la dirección, además de la producción ejecutiva y la edición, compartidas con Laura Oramas y Fermín Branger, son de Olegario Barrera. La historia de El Manzano es original de Olegario Barrera. Ya saben entonces porque decimos que El Manzano Azul es una película que le pertenece a Barrera más que ninguna otra.

PRENSA EL MANZANO AZUL

Donde crece un Manzano Azul…cualquier cosa puede suceder..

"El Manzano Azul" Trailer from Fermin Branger on Vimeo.